En la cama 45 había una señora ya anciana, todos los días renegaba de una operación, ella no quería hacercela aunque era importante para preservar su vida, no entendí al principio, pero cuando volvió de la sala de operación con la pierna amputada lo hice, entendí todo. A su edad, ya frágil y sin una pierna... La entiendo, yo también me hubiera negado, aunque al final ella aceptó.
Mi papá vino de visita, me trajo galletas y agua, junto a lo que me trajo mi mamá luego, mi cajón parecía una mini bodega. Mi mamá llegó cuando la visita ya había acabado, entró con la excusa de que tenía que dejarme una pastilla, se llevó el pollo de mi cena, yo no lo iba a comer.
Desayuno a las 7:30AM, almuerzo a las 12PM, cena 5PM, dos bocados en cada comida, desnutrida saldré de aqui, pero la comida es fea y mi estrés me anula el apetito.
Sábado, la cama 49 y 50 son dos casos de abandono, Guillermo y Jaime. El caso de Guillermo es que a él lo trajeron por un problema pulmonar y lo dejaron abandonado, él tiene algún tipo de discapacidad, no sé cuál es, pero no puede valerse por si mismo, la particularidad de Guillermo es que él siente que vive en la playa, no le gusta la ropa y si lo cubren con algo se destapa, también es muy engreído, como un niño, y se ha ganado el cariño del personal.
Jaime era un vagabundo al cuál llevaron al hospital porque lo habían golpeado, nadie ve por él y ya se acostumbraron a su carácter peculiar, él habla a gritos, palabras o frases cortas, cuando quiere algo grita "Mamá", a veces "Señorita", pero es más gracioso cuando le dice "Señora" a alguna licenciada y/o enfermera, hay días en los que puede estar muy hablador, "Mi comida", "Estoy aburrido", "Apagame la luz", "Mi pañal", y otros días simplemente parece que no estuviera.
Mi papá dice que las personas así dan miedo, que en cualquier momento se pueden tornar agresivos, a mi mamá le dan pena, soy más como mi mamá.
Mi madre vino temprano después de recibir el informe médico, me trajo una pinza y un espejo para por fin poder depilarme las cejas, apenas pude hacerlo, una técnica me vio y me las quitó, no le bastó ganarme en el ludo, también tenía que quitarme mis cosas, estúpidas reglas. Mi piel se está resecando aquí, mi cabello está duro, solo hay agua fría, por más jabón que use siento que sigo oliendo a hospital, no puedo depilarme el cuerpo, por más que me duche me sigo sintiendo sucia, esos vellos son como suciedad para mí, no solo sufro yo, sufren las técnicas que tienen que esperarme 30 minutos o más fuera de la ducha.
Domingo, hay más pacientes que van varios días internados, no tanto como yo, pero quién sabe, quizás se queden más tiempo. Está la de la cama 43, solo tiene 18 años y tiene diabetes, llegó por un problema de infección, y entendí que eso se complica por su enfermedad. Está la cama 44, el reemplazo de Dana, pero no tiene nada de reemplazo, también es de psiquiatría, pero ella me aburre, quisiera que solo hubiera durado un par de días, está la 52, la que está a mi lado, es una señora que tiene un problema de celulitis en el pie, yo no sabía que la celulitis era algo más que la piel de naranja, en serio es un problema horrible, cama 47 y 48, que no sé que problema tienen, pero ahí andan.
Mi papá y mi mamá llegaron juntos como flamantes ex esposos (que siguen casados), mejor para mí, así hablan entre ellos y yo me ahorro el tener que buscar un tema de conversación. Me alegró saber que mi papá pudo cambiar el método de pago de la cuenta de Netflix, ya que el psiquiatra churro traidor no me dejó hacer eso en mi celular. Me molestó saber que mi mamá habló con Luis acerca de mi intento de suicidio, o sea ¿Qué le pasa? ¿Que chucha tiene que ver con mi vida mi ex esposo? "Pero él también sabía cosas" dijo ella como si eso calmara algo, o sea que el puto también le estuvo contando cosas de mí.
Por la noche estuve hablando un poco con la licenciada Magda, no sé porque le interesaba, pero le transmití mi tranquilidad, estaba calmada, tenía que salir al día siguiente y volver a empezar mi vida.
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