Guillermo no solo no me habló, sino que fue infiel. La señora Maria, la de la cama 46 se fue de alta y llegó una paciente de psiquiatría; Saymé, otro intento de suicidio, toda su atención era para ella, 27 años y con una hija pequeña. Todas tienen hijos, menos yo, si yo tuviera un hijo jamás pensaría otra vez en quitarme la vida, pero bueno, las personas somos diferentes. Sentí celos de Saymé, ella era novedad, yo ya estaba ahí por gusto.
Martes otra vez, la chiquita del 43, la viejita del 45 y la señora con celulitis del 52 salieron de alta ¿Y yo? Ni mierda. Mi humor subió hasta arriba en el termómetro y explotó, la psiquiatra técnicamente me acusó de ser anoréxica, si viera mis rollos no pensaría eso, ayer me pesaron haciendo todo un drama porque no comía, estoy segura de que no peso menos de 58kg. La psiquiatra me dijo que me daría el alta al día siguiente, me quedé en silencio y los demás también, observando a su espécimen, quizás esperando que les salte encima, "¿Está todo bien?", preguntó ella, "No", dije yo, "¿Quieres decirnos algo?", lo pensé, todo lo que les podía decir, pero no iba a cambiar nada, además la rabia me subió y quería llorar, cogí mi cuaderno y lapicero, "No", respondí con la rabia contenida, "¿Quieres escribirnos algo?, "No" volví a responder, ¿Quieres que nos vayamos?", ya no les respondí, les escribí de todos modos, una carta que era una obra de arte, pensé en entregarselas, pero al final no lo hice. Tenía un maremoto, tornados, huracanes, volcanes y cientos de desastres naturales dentro de mí, no podía desahogarme, solo podía contener esa rabia hasta que se desinflara. Choteé a la psicologa, "No quiero hablar", me dio pena chotear al psiquiatra 2, es buena onda, pero ya había tomado una posición.
Me duché, eso me relajó un poco, pero la visita de mi mamá me terminó de calmar. Era fijo que saldría al día siguiente y podría cobrar el cheque que tanto me preocupaba, mi mamá pudo hacer los trámites, hasta mi firma tuvieron que falsificar (¡No por ustedes, putos psiquiatras!). Al fin el psiquiatra churro traidor e infiel me habló, me pidió que firmara un consentimiento para usar mi caso como un caso clínico de estudio, lo firmé, le firmaba hasta el acta de matrimonio, ah, no.
La noche de mi último día internada fue movidita, creo que la cama 47 está maldita, el paciente comenzó a vomitar sangre y se lo llevaron a intermedios, había mucho trajin, mi quetiapina recién me la dieron a las 10PM, Jaime no paraba de gritar, hasta le mentó la madre a la enfermera solo porque no le hacían caso y luego cuando fueron a regañarlo, arrepentido dijo que él no había dicho nada.
Miércoles otra vez, desperté tarde como nunca, es que mi pastilla para dormir me la dieron tarde y yo sentí que me dieron una dosis mayor, así que yo estaba zombie cuándo mamá llegó y dijo que ya nos podíamos ir. Y mientras ella tramitaba el alta yo fui a ponerme ropa de gente normal, aunque no sea normal. Un jean y un polo de lo más simple, pero a comparación de la bata de hospital con eso yo me sentía súper sexy, nos quedamos esperando unos medicamentos y cada minuto parecía una eternidad, solo quería irme de ese lugar, era lo único que quería.
Al final nos fuimos como dos fugitivas, teníamos el alta, sí, pero no hablamos con ningún psiquiatra que es lo que se acostumbra, para que nos digan qué sigue ¿Qué haré al llegar a casa? ¿Qué haré cuando se me acaben las pastillas? Poco o nada me importaba. En ese momento solo me importaba sentir el aire fresco, el calor del sol, gente en la calle... Se acabaron las visitas médicas, dejaré de escuchar cada mañana "Paciente ingresada por intento de suicidio, se tomó 40 pastillas de carbamazepina".
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