jueves, 26 de febrero de 2015

Una anti-yo

Los que me conocen saben que el matrimonio y los hijos son cosas que quiero que estén muy lejos de mí (bueno, lo del matrimonio es historia aparte, sigo pensando que es una estupidez pero ya muchos sabrán que estoy un poco complicada en ese tema). Desde pequeña supe que no quería hijos y mientras todos me decían que en cuanto sea mayor iba cambiar de idea, lo que hace cada año es que este más segura de que no los quiero. Gracias a la experiencia que tuve hace un par de semanas puedo estar completamente segura de mis convicciones (debo aceptar que una mínima duda me quedaba  y me daba miedo que cuando quisiera tener un hijo ya no pudiera... era un miedo minúsculo pero estaba ahí y ya no). No es que no me gusten los niños, los soporto, o al menos a las niñas, tengo una sobrina que amo (Camilita). Pero la idea de torturar mi cuerpo por 9 meses, de soportar un parto o peor, una cesárea, de pañales, vómitos, desveladas... de que mi vida este ligada por siempre a otra persona. Eso no es lo mio, con mis gatos me basta.
Después de toda esta introducción vayamos al punto central.
Mi amiga de tantos años, que conocí en los tiempos en que me interesaba estudiar, tuvo una emergencia y yo me quede de la noche a la mañana a cargo de dos niños. Ni siquiera supe su edad pero según mis cálculos la niña (Camila) tenía 2 años y el niño (Antón) 3 años. Yo estaba aterrada, casi colapso al saber que aun usaban pañal... lo que más me desagradaba era tener que verle esa mini cosa al niño ¡Que desagradable! No quería y lo evité lo más que pude, pero eventualmente fue irremediable. Tuve ayuda, sino me hubiera vuelto loca... aun así fue demasiado para mí. Muchas veces tenia ganas de subir a la azotea y lanzarme, sé que suena exagerado pero día a día mis nervios se agotaban. Se suponía que solo seria un par de días pero fue una semana entera. 
Levantarme temprano, tener que preparar el desayuno, algo para que coman a media mañana, el almuerzo, algo para que coman a media tarde, a veces algo para que coman en la noche si es que no se dormían. Soportar sus berrinches, sus peleas, darles de comer, cambiarlos, bañarlos, buscar algo con lo que se entretengan  lo único que funcionaba para eso era mi DVD de "Pucca", es un milagro que no se haya rayado, le dieron mil vueltas. Y no sé como hace su madre con el dinero, lo que me dio apenas me alcanzó, teniendo en cuenta que cocinaba solo para ellos (yo no como, esa es otra historia).
Y mi tiempo, no tenia tiempo para nada... ni para escribir. Solo para cuidarlos y limpiar, y lavarles la ropa, y dormirlos. Tener que cancelar planes por que no tenía quien se quedé con los niños era tan anti-yo, estaba viviendo mi pesadilla, le fallé a Lizeth en su cumpleaños por tener que cuidarlos.
Y mi paciencia se estaba esfumando. Como dije, me llevo mejor con las niñas y a Camila la podía soportar, aunque era desconcertante que se pudiera a llorar de la nada, tenia que controlar hasta mi tono de voz solo para no perturbarla. Ahora con el niño, él era un caso perdido... no pude llevarme bien con él, me limite a cubrir sus necesidades básicas. 
Y los daños, me rayaron la pared con crayola (solo en un instante que fui al baño), me rompieron unos pendientes, unos platos, unos dvd's. Mis gatos se la pasaban estresados, ellos los correteaban y no me quedaba de otra que encerrarlos en el cuarto (a mis gatos, claro).
Ellos se adueñaron de mi cama, yo tuve que dormir en el sillón... y estaba cansada y adolorida todo el día.
Todo se terminó un martes, tenia que salir y no podía más. Presioné y gané. El papá de los niños vino a recogerlos, dijo que me los traería al día siguiente, solo por unas horas... no lo hizo. Pero vino el día después de eso a despertarme a las 7:30AM para recoger sus cosas (!!!) 
¿Que si quiero tener hijos? ¡No! La vida es tan corta y no quiero gastármela así. Ya hay bastantes reproduciéndose por ahí, el mundo no me necesita para eso.





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