Ha pasado 1 mes, un largo mes, desde que cumplí un año más de vida, o más bien uno menos, ya que mi meta es morir joven, quizás unos 20 o 25 años más, 30 máximo, en fin, ese no es el punto.
23 de febrero, mi día sagrado, el día en que no dejo que nada ni nadie me moleste, el día en que soy una egocéntrica total y no me siento culpable por ello. Así sea infantil, engreído y caprichoso no prestar atención a la llegada de un nuevo miembro de la familia, pensé "Ok, él es el centro de atención hoy, ni siquiera me dieron almuerzo, pero no me enojaré, voy a respirar y seguir adelante".
Había organizado una pequeña cena para unos cuántos invitados, quería que probarán la comida de mi mamá, era mi regalo para ellos, y su regalo para mí era probar qué soy lo suficientemente importante como para llegar hasta mi casa y compartir ese momento conmigo.
El primero en llegar fue Miguel, amo a ese chico, en serio, es un gran amigo, es bien jodido, molesta de un modo en que casi nadie entendería porque le tengo tanto cariño, pero yo sé que es una gran persona. Lamentablemente no llegó solo, llegó con alguien a quién le dije específicamente que no vaya, que no estaba invitado, que me incomodaba su presencia ¿Cómo pueden haber personas así? O peor ¿Cómo pude ser novia de alguien así? Le llegó, igual se apareció en mi casa a invadir ese momento íntimo con personas que SÍ QUIERO, hice lo de siempre, respirar y seguir adelante.
Mis amigos por siempre tardones, no llegaban, así que fuí con Miki y Luis (mi ex, aj) a comer pizza en la esquina, en el "Che pizza", sus pizzas son deliciosas, Miguel invitó, wuu... Los tardones seguían sin aparecer.
El siguiente en llegar fue Jonathan (alguien que en poco tiempo se ha hecho mi amigo, o como digo yo 'amics'), tuvo un detalle muy bello, me trajo un Pie de Manzana, sísísí, un pie de manzana ¿Entienden lo hermoso?
23 de febrero, mi día sagrado, el día en que no dejo que nada ni nadie me moleste, el día en que soy una egocéntrica total y no me siento culpable por ello. Así sea infantil, engreído y caprichoso no prestar atención a la llegada de un nuevo miembro de la familia, pensé "Ok, él es el centro de atención hoy, ni siquiera me dieron almuerzo, pero no me enojaré, voy a respirar y seguir adelante".
Había organizado una pequeña cena para unos cuántos invitados, quería que probarán la comida de mi mamá, era mi regalo para ellos, y su regalo para mí era probar qué soy lo suficientemente importante como para llegar hasta mi casa y compartir ese momento conmigo.
El primero en llegar fue Miguel, amo a ese chico, en serio, es un gran amigo, es bien jodido, molesta de un modo en que casi nadie entendería porque le tengo tanto cariño, pero yo sé que es una gran persona. Lamentablemente no llegó solo, llegó con alguien a quién le dije específicamente que no vaya, que no estaba invitado, que me incomodaba su presencia ¿Cómo pueden haber personas así? O peor ¿Cómo pude ser novia de alguien así? Le llegó, igual se apareció en mi casa a invadir ese momento íntimo con personas que SÍ QUIERO, hice lo de siempre, respirar y seguir adelante.
Mis amigos por siempre tardones, no llegaban, así que fuí con Miki y Luis (mi ex, aj) a comer pizza en la esquina, en el "Che pizza", sus pizzas son deliciosas, Miguel invitó, wuu... Los tardones seguían sin aparecer.
El siguiente en llegar fue Jonathan (alguien que en poco tiempo se ha hecho mi amigo, o como digo yo 'amics'), tuvo un detalle muy bello, me trajo un Pie de Manzana, sísísí, un pie de manzana ¿Entienden lo hermoso?
Fui con Jonathan a recoger a Susan (mi leca favorita) y justo llegaban Renzo (mi bff del grupo) con Fátima (también del grupo, sí ¿Qué grupo dirán? Me he ausentado mucho, ya les contaré).
Pasó como quería, les encantó la comida, y es que mi mamá cocina delicioso. Tengo mucho que agradecer, mi tía preparó pisco sour, mi hermana, mis primas siempre ayudando y estando presentes, mi abuelita prestando su casa, mi familia es hermosa, soy afortunada.
Y además tuve una mascota de cumpleaños, una linda perrita a la que quise llamar Volt, tendrían que ver lo hermosa y tierna que era, yo quería que se quedara, pero por suerte consiguió dueños muy cerca, de todos modos aquella noche fue una invitada más.
La noche no podía terminar, así que Miguel nos jaló en su carro hasta el centro (con el cuál estuve molestandolo toda la noche con que se lo habían robado, es que SJL no es exactamente uno de los distritos más seguros y él tenía algo de recelo en venir).
Bebimos en nuestro árbolito, tradición del grupo, llegaron Sofía, Juancho y Susje, todos nos fuimos a una discoteca luego, nos fuimos a Casona. Bailamos hasta las 4AM más o menos, rayos, me dolían los pies, encima tenía una inflamación en el tobillo que hizo imposible que siguiera de pie, tuve que descansar un rato, pero valió la pena. Aunque lo interesante vino después.
Cuándo nos amanecemos es para volver a casa después de que salga el sol, no hay de otra, así que era muy temprano para volver... Los sobrevivientes fuimos Renzo, Jonathan, Susan, Juancho y yo, y por idea del último decidimos ir a invadir Campo de Marte, fue muy divertido, nos metimos por un hueco que había bajo unas rejas, todo en silencio y oscuro, hasta que uno de los vigilantes apareció en escena, no nos había visto, nuestra misión era evitar eso, Juancho fingió ser pasto y se tiró al cesped, los demás nos quedamos muy quietos como rocas, les dije que si se acercaba deberíamos fingir que éramos fantasmas, así se asustaba y no nos decía nada, no me hicieron caso (buuu), fallamos en nuestra misión, nos vieron, el vigilante se acercó rápidamente con su bicicleta y su linterna y nos invitó a retirarnos "Callense, no nos ha visto", dije tratando de que al vigilante le causara gracia y nos dejara quedarnos un rato más, no funcionó (buuu x2). No nos fuimos, hicimos nuestra propia película de persecución, huyendo de los vigilantes y sus linternas, metiendonos por zonas oscuras, lamentando no tener galletitas para los perros, ellos si me daban miedo, alucinaba que se iban encima de nosotros y alguien terminaba en el hospital. Finalmente ganamos, salimos del parque por nuestra propia voluntad por la puerta que abren a las 6AM para que paseen a sus perros.
La caminata de regreso casi no la soporto, terminé sentada en la vereda del paradero, con los pies matandone y muerta de sueño, pero sintiendo que fue un gran cumpleaños.
Y además tuve una mascota de cumpleaños, una linda perrita a la que quise llamar Volt, tendrían que ver lo hermosa y tierna que era, yo quería que se quedara, pero por suerte consiguió dueños muy cerca, de todos modos aquella noche fue una invitada más.
La noche no podía terminar, así que Miguel nos jaló en su carro hasta el centro (con el cuál estuve molestandolo toda la noche con que se lo habían robado, es que SJL no es exactamente uno de los distritos más seguros y él tenía algo de recelo en venir).
Bebimos en nuestro árbolito, tradición del grupo, llegaron Sofía, Juancho y Susje, todos nos fuimos a una discoteca luego, nos fuimos a Casona. Bailamos hasta las 4AM más o menos, rayos, me dolían los pies, encima tenía una inflamación en el tobillo que hizo imposible que siguiera de pie, tuve que descansar un rato, pero valió la pena. Aunque lo interesante vino después.
Cuándo nos amanecemos es para volver a casa después de que salga el sol, no hay de otra, así que era muy temprano para volver... Los sobrevivientes fuimos Renzo, Jonathan, Susan, Juancho y yo, y por idea del último decidimos ir a invadir Campo de Marte, fue muy divertido, nos metimos por un hueco que había bajo unas rejas, todo en silencio y oscuro, hasta que uno de los vigilantes apareció en escena, no nos había visto, nuestra misión era evitar eso, Juancho fingió ser pasto y se tiró al cesped, los demás nos quedamos muy quietos como rocas, les dije que si se acercaba deberíamos fingir que éramos fantasmas, así se asustaba y no nos decía nada, no me hicieron caso (buuu), fallamos en nuestra misión, nos vieron, el vigilante se acercó rápidamente con su bicicleta y su linterna y nos invitó a retirarnos "Callense, no nos ha visto", dije tratando de que al vigilante le causara gracia y nos dejara quedarnos un rato más, no funcionó (buuu x2). No nos fuimos, hicimos nuestra propia película de persecución, huyendo de los vigilantes y sus linternas, metiendonos por zonas oscuras, lamentando no tener galletitas para los perros, ellos si me daban miedo, alucinaba que se iban encima de nosotros y alguien terminaba en el hospital. Finalmente ganamos, salimos del parque por nuestra propia voluntad por la puerta que abren a las 6AM para que paseen a sus perros.
La caminata de regreso casi no la soporto, terminé sentada en la vereda del paradero, con los pies matandone y muerta de sueño, pero sintiendo que fue un gran cumpleaños.


