lunes, 18 de enero de 2016

*Superficial*

He tenido ganas de actualizar aqui pero no demasiadas ganas de escribir sobre cosas profundas, y vaya que tengo de que escribir... pero es difícil, cada vez que escribo descubro algo y tal vez hay cosas que no quiero descubrir aún.
Un nuevo año ha comenzado y no ha pasado nada trascendente, o tal vez sí... pero creo que algunos cambios solemos notarlos desde lejos. Aun me falta hacer mi resumen 2015, pero ya lo haré en otro momento (I suppose).
Entonces se me ocurrió escribir de esta pequeña parte de mí que una y otra vez me repito que no le tomo demasiada importancia, que no controla mi vida y solo esta presente de una forma que no es dañina. Pero me doy cuenta que es la parte de mí a la que suelo escapar cuando no quiero pensar en cosas importantes, cosas que me lastiman, que me confunden... oh, dije que este post no sería muy profundo pero creo que lo es y mucho. Me he dado cuenta de todo esto mientras lo escribía.
Qué ropa usar, cómo llevar el cabello, qué accesorios llevar, cómo conseguir que mis muslos sean más delgados, controlar lo qué como y no como, que mi piel no se ponga más oscura (oh, cielos... no me importa de que color tengan la piel otras personas, solo sé que me gusta y amo como es la mía, no me soportaría de otra forma), a veces me pierdo en todo eso y no se siente mal. La imagen no es fundamental para mi, no es lo que me conquista de los demás, no es con lo que quiero conquistar, pero es más simple preocuparme por eso que por todo mi torbellino interior.
Suelo llamar la atención con mi forma de vestir, con mi ropa y accesorios, me he acostumbrado a eso y seria extraño de otro modo, pero tendría que haberme dado cuenta que estaba entrando en una etapa de depresión cuando no hacia más que comprarme ropa y pensaba como combinarla, porque es asi... la depresión (la real) muchas veces llega sin que sepas cómo y por qué. 
Estar en la tienda y que me de cólera que la tonta vendedora me diga que todo me queda bien, que no tengo nada de panza y yo por dentro pensar "jah!", los vendedores te dicen tantas cosas y solo me recuerdan lo que me obsesiona. Sé que nunca entraré en una talla 28, mis caderas no van a dejarme, es cuestión de huesos no de grasa, cosas que no se pueden cambiar... estoy bien con eso, bien hasta que veo a alguien que es tan, tan delgada que ni siquiera se ve bien y sin embargo, mi obsesión se dispara. 
Mi gran logro de fin de año fue no subir ni un kilo y seguir en mis 52 Kg. aunque se supone que lo mínimo que debo pesar es 55 kg. pero supongo que algo no estoy haciendo bien pues si llego a ese peso realmente me veo gigante  (ya... tal vez debería ser constante en mis rutinas de ejercicios y durar más de 3 semanas). No soporto mi cabello, es que lo amo y lo odio, es lo más incontrolable que existe, pero no podría vivir sin él y no lo quisiera más corto de los que es.
He estado todas estas semanas tratando de que mi piel recupere su tono natural, exfoliar, hidratar, humectar... nada.

Sigue con ese diseño del polo que use el horrible 12/12 tengo ondas en los hombros y un collar en el pecho. No me puse suficiente bloqueador, el sol atacó y ahora estoy marcada quién sabe por cuanto tiempo. Lo odio, lo odio realmente y no he conseguido que nadie entienda cuanto es lo mucho que lo odio, mi piel es una de mis cosas favoritas... ahora esta imperfecta y lo detesto.
¿Qué más puedo decir? ¿Puedo ser más superficial? Supongo que si, si le tomará importancia a estas cosas un tanto absurdas en otras personas. Pero solo me importan en mi, me preocupan en mi... otra de mis tantas distracciones, como cuando alguien habla de bajar de peso y se me vienen a la cabeza todos mis tips anoréxicos, que en realidad no estarían mal si no los usara del modo no correcto, mis obsesiones me distraen lo mismo que me dañan, supongo. 
Pero ya lo dije, es más simple todo eso que preocuparse por... (rellenar con todos los problemas que se les ocurran, da igual). Que importa si algunas personas cuando me ven, solo vean el estúpido exterior que intento mostrar, mi interior los alejaría en un segundo, difícilmente logro convivir con él yo misma.

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