martes, 25 de noviembre de 2014

Más que amigas...

Quisiera poder meter en una botella todos los días perfectos y así poder revivirlos, respirarlos, sentirlos cada vez que este triste o simplemente aburrida. Los días no se pueden embotellar pero por suerte mientras las tenga a ellas nunca faltaran los días perfectos, siempre maravillosos, siempre únicos.
Sábado 22 de noviembre, largo día... apenas había salido de un crisis depresiva de una semana, toda una semana, salir con ellas dispersaría por completo la nube gris de sobre mi cabeza.
Quedé con Joselyn en encontrarnos en el paradero a las 1:40PM yo llegué a las 1:45PM pero ella no. Tomamos un carro en Malecón, luego el corredor azul, llegamos tarde a Miraflores, donde nos encontraríamos con Lizeth, y le hecho toda la culpa a Joselyn (Si Jose, tenia que decírtelo... otra vez), caminábamos por el parque Kennedy cuando Lizeth apareció por detrás queriéndonos asustar, no lo consiguió, bueno, al menos a mi no. Lizeth tampoco había tenido una semana fácil pero era momento de desahogarlo todo.
Lo primero que hicimos fue llenar el vacío de nuestros estómagos (las tres habíamos salido sin almorzar), fuimos a un «Bembos» por Larco, yo tuve que conformarme con una porción de papas, que por cierto tuvieron el descaro de gorrearme *insertar carita triste* *y con una lagrima* tampoco es que me de mucha hambre cuando estoy en la calle. Podemos pasar el tiempo hablando de tonterías, de series tan aterradoras como «American Horror Story", chicos tan sexys como Norman Reedus, nuestro desprecio por la música de Ariana Grande (aunque yo creo que tiene una voz increíble, aunque sus canciones me dan sueño) en fin, podemos hablar de cosas aparentemente sin importancia y aun así tener conversaciones profundas, con nosotras todo es importante.
Terminamos de comer y nos fuimos a la playa, odie bajar y subir de la playa (llevaba tacos, si... nada cómodo) pero amé estar frente al mar con ellas, ahí hablamos, ahí nos escuchamos... cada secreto se iba con cada piedra que tirábamos al mar, son cosas que quedan entre nosotras y que muy pocas otras personas conocerán, algunas tal vez se queden en el mar. Se hizo de noche y serenazgo nos botó «Señoritas por cuestiones de seguridad no se pueden quedar aquí», «Ok, gracias» dijo Joselyn siempre tan educada.
Sobreviví a la subida (no sé, a veces creo que tengo alguna especie de asma no completamente desarrollada porque me agito demasiado), caminábamos por la avenida cuando un tipo extraño nos intercepto, «No se asusten» repitió algunas veces pero no nos decía que quería, al principio creí que nos quería vender algo, luego pensé que tal vez era una encuesta, que estaba perdido... pero cuando aparecieron dos chicos mas fingiendo que se encontraban con él y se presentaron con nosotras entendí que algo muy extraño pasaba, en realidad toda esa escena fue muy graciosa... y bizarra, «¿Que es todo esto?» preguntó Joselyn, «Es un juego, el juego de conocernos», eso fue perturbador pero seguimos el juego por un rato, nos hicieron preguntas como nuestro trabajo y por donde vivíamos, mentimos... (pero Joselyn ¿en serio tenias que decir que vivías por Wilson? Yo tenia planeado decir que vivíamos cerca y ya no me quedo de otra, igual fue gracioso y sonó tan falso). La cosa se puso más extraña cuando les preguntamos en que trabajaban ellos, y nos dijeron que trabajan haciendo eso que estaban haciendo en ese momento, interceptar gente en el camino y «conocerla», hasta que nos estaban grabando... oook, era tiempo de irse, «¿Ya nos podemos ir?» preguntó Lizeth, «No las estamos agarrando» dijo uno, momento incomodo, un segundo paradas ahí, ellos ahí... nos largamos. Solo uno era lindo, su gorra y lentes me hicieron recordar a Sid de «Skins» pero los otros dos tarados eran simplemente insoportables. En algún momento pensé que nos pedirían nuestro nro, nos invitarían a tomar algo o simplemente se ofrecerían a acompañarnos a donde fuéramos, nada de eso pasó, nunca entendí su juego ¡Que extraño fue eso!
Terminamos nuestra noche en el «Irish pub» con una jarra de cerveza y planes siniestros (crueles, malvados, algo psicópatas, precipitados... cosas de nosotras) nos impusimos tareas que debemos cumplir antes que acabe el año, y tenemos todo el apoyo de nosotras para cumplirlos.
Es tan maravilloso poder contar con personas así, de tenernos entre nosotras, es un evento cósmico divino lo que permitió conocernos, lo de ser amigas y hombros perfectos en donde apoyarnos creo que es merito propio, en las buenas y en las malas, en las locuras y en lo racional. 
Nosotras somos más que amigas, lo digo porque a lo largo de la vida conoces tantas personas a las que luego llamas amigo/amiga pero no se parece ni un poco a lo que nosotras tenemos, a lo que nosotras construimos. Convertimos cada momento juntas en un día perfecto, hablamos de cosas que a veces hasta nos cuesta hablar con nosotras mismas, nos apoyamos, nos confrontamos, nos ayudamos.
Es más que suerte, es más que coincidencia... es destino. Las amo, Joselyn, Lizeth... las amo un huevo, las adoro, las quiero siempre en mi vida, sigamos haciendo magia juntas por siempre.



Contadores

No hay comentarios:

Publicar un comentario