jueves, 6 de marzo de 2014

Crónicas de un cumpleaños desastrozo

Estas letras se han demorado muchos meses en ver la luz, no quería escribir sobre este día pero ya estaba cansada de esta entrada en blanco y decidí hacerlo de una vez.
La verdad es que febrero fue un mes lindo, solo por ser febrero ya es lindo, no puede ser de otro modo, y tuve días muy divertidos, celebré mi cumpleaños desde días antes, semanas antes... Salidas, reuniones, una fiesta improvisada, una noche de discoteca, fue genial, de eso no me puedo quejar en lo absoluto (gracias a todos los que estuvieron presente, en cuerpo o en alma... me hicieron sentir increíble).
Tanta belleza, tanta celebración, dejó al día central sin nada. Domingo 23 de febrero ¿se dan cuenta? ¡Domingo! los domingos ya de por si son muy aburridos, no tienes ganas de nada, todo lo haces como arrastrando, hubo el típico desayuno en familia, es tradición... me levante con algo de resaca, mi hígado decidió recién darse cuenta de todos los días de celebración que había tenido. No recuerdo que desayune, no recuerdo si llegue a desayunar, sé que no lo pase mal, estuve conversando, riendo (el tema del momento era el vídeo de Ezio) pero... mi humor empezó a caer minutos después del desayuno, mi mamá quería hacer ceviche para todos y «cualquier otra cosa para mí», ya... yo no como ceviche, no como pescado, no como ninguna clase de animal, pero en este momento se me ocurren muchas cosas para hacer de almuerzo que no sea tan discriminador, siempre me discriminan por ser vegetariana, aun tengo grabado el peor comentario de todos mis años de ser vegetariana «Hey, Mavy es barata, hay que invitarla a salir» (algunos deben saber quien lo dijo y a quien se lo dijo, nada más raro... en fin), bueno, me estoy desviando... el punto es que yo no quise y al final mi mamá no cocino nada.
Me fui al costado de mi casa, a otra casa... con mis primas, ahí estuve toda la tarde, Luis compró comida (él claro que estaba ahí, aunque no fuera domingo estaría ahí, él hubiera faltado a su trabajo) almorzamos. Mi hermana vino a recoger un balón de gas que le iba prestar porque yo no lo estaba usando, pero vino a eso y nada más, no se le ocurrió pasar un minuto a decir «Feliz cumpleaños» y ya, eso si fue un 'ouch'.
La tarde fue avanzando y no había mucho que hacer así que me fui a dormir, aun tenia algo de malestar y quería recuperarme, mi papá estuvo llamándome para ir a su casa... fui cerca de las 7PM, fui con Luis, Diana no volvió, ni llamó, Daniela estaba durmiendo y dijo que no iba, Alexandra simplemente me dijo que no iba mientras 'tecleaba' en su celular... eso me dolió mucho, una parte porque Ale y Dani son las personas que más quiero y otra parte porque para ese momento ya estaba demasiado sensible, todos saben la importancia que le doy a mi cumpleaños. Llegué a casa de mi papá, contuve mis ganas de llorar y puse mi mejor cara, comimos pizza, vimos una peli... trate de distraerme.
Otra cosa que me deprimió es que no tuve ningún regalo, y no... no es importante pero... ¿en serio? ¿ni uno? ¡Ni mi ex me dio algo! y me debía hasta el regalo de navidad que yo si le compré.
Volví a casa media hora antes de las 12, no fui a mi cuarto, me quede en el patio, sintiendo el aire, viendo la luna, agarre mi celular... quise sonreír un poco antes  de que se terminara por completo mi cumpleaños, abrí el Whatsapp, le hable a Moisés «Hey, es mi cumpleaños, salúdame jaja» no sé si hay otra persona a la que le diría que me salude por mi cumpleaños, creo que no... no sé como explicarlo, no es importante, no sé, es extraño, conversamos un rato y así llegó la medianoche.
Estuve esperando todo el día un mensaje, un tweet, lo que sea... nada muy elaborado, un «Feliz cumpleaños, pásala bien» me hubiera bastado, algo para saber que al menos se acordó de mi por un segundo (ahora sé que era demasiado estúpido pensar eso, seguro estaba muy ocupado con alguien con un nombre y apellido que obviamente no mencionare) algo tan simple me hubiera rescatado de la tristeza que sentía, esperé en vano y ya era medianoche, no había nada más que esperar. Sin embargo yo si quería que sepa que me acordé de él, solo un tweet que tal vez ni vio, un feliz cumpleaños con una carita y hasta creo que un corazón (que estúpida... ¡pero yo que iba a saber! yo que iba a saber lo que me enteré después) tweet enviado y listo, lagrimas corrieron por mi rostro, desahogo, liberación... un minuto, tal vez dos. Entré a mi cuarto, directo a mi cama y a dormir, a no pensar.



Contadores





No hay comentarios:

Publicar un comentario